Saltar al contenido
DETORERO.COM

Ana Pedrero sobre el logro de los banderilleros

banderillero
Ana Pedrero sobre el logro de los banderilleros

Aunque por edad no me correspondía, siendo joven me hubiese encantado correr delante de los grises como parte de esa generación que tomó las calles y reivindicó la paz, el pan y la palabra. Hija de la democracia, nunca necesité de una dictadura para saber qué es lo que no quería ni para mi país ni para mi gente.

Fui educada en la igualdad, en la libertad, en la justicia. Y siempre defendí que España, mi querida España, era una escuela de civismo y de hacer las cosas cuando fue capaz de vivir una Transición, de cerrar heridas, de perdonar y recomponer una sociedad fracturada por la médula.

Hija de la libertad, después me curtí y me partí la cara en mil batallas, unas mías y otras por solidaridad; unas propias y otras ajenas, y seguí apretando los puños fuertes y levantándolos alto, golpeando el cielo, cuando en el mundo se produce una injusticia, cuando en el mundo se pisotean los derechos de los demás, cuando quieren atar a mi mundo con cadenas y ponerle mordazas a la libertad y a la igualdad.

Todo esto ha ocurrido en España, en esta España camisa blanca de mi esperanza, convertida en un cortijo de quienes se erigieron en defensores de la libertad. De la suya; en gestores de tanta impotencia y tanta rabia por la corrupción.

Estos fiascos de libertadores que entraron con melena y salieron con moño que hace años tiraron abajo una maravillosa Cátedra de Estudios Interdisciplinarios en Tauromaquia, pisoteando el derecho de Cátedra. Pero no pasaba nada. Nadie supo ver la gravedad de aquel hecho.

Pulsera Taurina de Padilla

 

Después vino la violencia de las redes, los ataques contra los profesionales taurinos

Este tiempo loco que la pandemia ha disparado, y la consigna de una ministra de Trabajo prevaricadora: ‘a los del toro hay que asfixiarlos’. A la gente del toro, señora, a la del campo y el sol, a la que siempre llevó el toro, el corazón y el voto en la izquierda.

A los curritos que no pasan por el fotocall y andan con caharros de segunda mano. Y vino también el desamparo, el olvido y la omisión de sus deberes por parte del ministro de Cultura, obligado por ley a defender la Tauromaquia.

Y las hordas desatadas en las redes su arma más feroz, comparando a un peón de brega con una primera figura, que es como venir a decir que el becario de Radio La Alcarria cobra como Carlos Herrera en asquerosos ejercicios de demagogia barata.

Mentiras, insultos, dolor, angustia, fractura social y un odio encendido, inexplicable, sobre miles de hombres que llevan decenas de años cotizando por su trabajo, ganando el.pan de su casa. Hombres a los que he visto llorar de desesperación, de impotencia.

No hubo feministas preocupadas por esas mujeres madres sin un desayuno que darle a sus hijos, ni derechos de la infancia para los hijos de los hombres de plata, que sin el tesoro de la España rural. Ni hubo veganos persignándose en los mataderos cuando los ganaderos han tenido que sacrificar con sus carnes abiertas las camadas. Es la gran mentira, la asquerosa doble moral que vivimos en España.

Sin nombres ni apellidos. Con cero euros de presupuesto y el tiempo encima, en plena pandemia, un grupo de hombres y mujeres sacamos 60.000 corazones a la calle. Y el mundo del toro gritó en toda España. Esos hombres y mujeres han tenido que seguir los pasos de los ministros prevaricadores, de ese Gobierno que otorga un Premio a la Fundación del Toro de Lidia mientras asfixia al sector, como las treinta monedas de plata de Judas.

Tienda Taurina Paco Ramos
Tienda Taurina Paco Ramos
Ana Pedrero sobre el logro de los banderilleros

Toreros vestidos de calle ante los que yo me persigno por su dignidad, por su valor, por la defensa de su credo.

No es hora de medallas ni de palmaditas, ni de yo más que tú. El mundo del toro necesita más que nunca que se le quiera y se le defienda. No con cartas de buena voluntad, sino con firmeza, acciones jurídicas y unión. No con fotos que yo no me haría con quién asfixia a los míos.

Hoy me van a permitir que estas líneas sean un brindis por esos hombres y mujeres, por todos los que salieron a la calle, incluso por los que recelaban. Pedían, pedíamos, justicia e igualdad y así se ha logrado, porque la Constitución y la Ley nos asisten. A todos. Por todos.

Sirvan estas líneas para reconocer el inmenso trabajo en la sombra ya adelantado por William Cárdenas y su Asociación Internacional de Tauromaquia de presupuesto cero, tantas veces ninguneado y otras tantas silenciado en sus pasos tan necesarios para el toreo.

Porque mientras aquí, en España, se nos sigue negando el pan y la sal, los toros están un poquito más cerca de Europa, de la UNESCO, que será a la postre quien pueda brindar este tesoro secular de tanta ideología idiotizada y tanta incultura trenzando moños.

Somos Cultura.

Ana Pedrero sobre el logro de los banderilleros