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Traje de torero

Juan José Padilla

“El Ciclón de Jerez” (como se conoce a Padilla)

Juan José Padilla

El Ciclón de Jerez

En el mundo del toreo actual, a veces se dan casos de figuras cuyo valor, bravura y coraje destacan entre los demás, aun toreando delante de los toros más duros y bravos de nuestro país. Juan José Padilla, nacido el 23 de mayo de 1973 en Jerez de la Frontera, es sin duda uno de ellos.

Padilla de niño con sus compañeros
Padilla de niño con sus compañeros

 

Desde que el “El Ciclón de Jerez” (como se conoce a Padilla), sufriera una gravísima cogida en la cara que le afectó directamente al ojo izquierdo, al banderillear al cuarto toro de la tarde en la Feria de El Pilar, muchos dudaron de su continuidad como torero. Nada más lejos de la realidad, pues cuando abandonó el hospital Miguel Servet de Zaragoza, en octubre del pasado año y diez días después de la cogida, el torero no paraba de darle vueltas a la cabeza sobre su reaparición en los ruedos.

El sufrimiento es parte de la Gloría

El maestro Padilla ha hecho de esta frase su estandarte y nadie mejor que el lo ha representado, por su capacidad de sacrificio a prueba de bombas y por encima de todo un luchador nato que siempre a creido en su sueño de ser figura del toreo.

 

En el mes de marzo llego el momento que tanto deseaba. En Olivenza(Badajoz), volvió a colocarse el traje de luces y la incógnita sobre su futuro se fue despejando con una temporada llena de contratos y éxitos. Pero eso no quedo ahí, pues “El Ciclón de Jerez” tenía pendiente una cita importantísima para él, volver a Zaragoza y a la Feria de El Pilar.

Reaparición triunfal en Olivenza
Reaparición triunfal en Olivenza

 

Regreso 368 días después a Zaragoza

Juan José Padilla regreso 368 días después de la dramática cornada, al ruedo de la tragedia, el Coso de La Misericordia de Zaragoza, en la Feria del Pilar. Esa tarde a las cinco y media en punto Juan José Padilla, vestido de blanco y oro, volvió a escuchar los clarines y timbales de esta plaza y disfrutó de los aficionados y del cariño de Zaragoza.

Este esperado y triunfal regreso del torero jerezano a Zaragoza ha estado llena de emoción y sensibilidad en el tendido. Ver a Padilla con sus hijos en el patio de cuadrillas y luego dar la vuelta al ruedo con su niña, es algo muy emocionante y especial, hasta tal punto de que a muchos se les saltaron las lágrimas.

 

Habrá quienes piensen que Padilla es otro torero más y que nada tiene de especial, pero lo cierto es que demuestra tarde tras tarde, que es un luchador, que ha nacido para torear y que desde que tomó la alternativa el 18 de junio de 1994.

Ganaderías duras

Se ha enfrentado a ganaderías que otras figuras no quieren ver ni en pintura. Es Padilla un gran matador que destaca por el uso de la larga cambiada de rodillas a porta gayola y que practica el toreo basado en la profundidad y la fortaleza. Sin duda un ejemplo a seguir para muchos.

Padilla torero de Valor

 

Como curiosidad, dicen de él que sus patillas de hacha, su talante y su forma de vestir son de otra época, igual que la forma de entender su oficio o la propia vida. ¡Ole y ole Padilla!