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Traje de torero

José Tomás el torero enigmático

José Tomás el torero enigmático

José Tomás el torero enigmático

A veces ocurre, que cuando creías haber visto la mejor corrida de José Tomas, la siguiente es aún mejor, y la siguiente mejor todavía, y la siguiente…, parece no tener fin las tardes tan gloriosas de este matador de toros.

 

Esto es lo que pasó en Nimes

En el marco incomparable de su anfiteatro romano, de más de dos mil años de existencia. Y con 14.000 espectadores aplaudiendo al unísono, podemos hablar de escenario inigualable o locura en el sur de Francia, en la Cuarta de la feria de la Vendimia, mejor casi imposible.

 

EL FLACO DE GALAPAGAR

José Tomás el torero enigmático pidió una corrida con seis toros para él solito, una encerrona en toda regla, como se suele decir. Desde luego en Nimes, locos de contentos por los beneficios tanto económicos, como mediáticos y taurinos, que el Monstruo de Galapagar genera. Sí he dicho bien, el Monstruo, otro Monstruo más, como también se le llamo en su día a Manolete.

 

Con un lleno de “no quedan billetes”

Con la reventa por las nubes, o más allá, el gran torero madrileño lidió en corrida matutina seis toros de seis ganaderías distintas. Los toros fueron de las ganadería de Victoriano del Río, bien hecho, noble y de buena clase; de Jandilla, repetidor, punteaba el engaño, algo complicado pero agradecido; de El Pilar, largo, alto, bueno por el pitón derecho, repetidor, bravo; de Parladé, muy noble, extraordinario, indultado; de Garcigrande, bueno y a menos; y de Toros de Cortés, descastado y parado. En general de buena presencia y de buen juego.

José Tomás el torero enigmático vestido de pizarra y oro, consiguió, dos orejas; dos orejas; dos orejas; dos orejas y rabo simbólicos en el del indulto; dos orejas, y una oreja. En total once orejas y un rabo, en la penúltima corrida de la feria francesa, e indulto al cuarto, de la ganadería de Parladé, un toro más noble que bravo y llamado “Ingrato”.

 

Pero lo más importante no fue los trofeos, fue su capacidad para torear, un toreo solemne que dicen que ya no se ve en las plazas y que desprende algo que está por encima de este mundo, sus buenos derechazos que parecen que lleva al toro cosido a la muleta, su temple, su valía, su casta, que dicen que es lo máximo, que ya es una leyenda… Salió a hombros por la Puerta de los Cónsules, del anfiteatro de Nimes (sur de Francia) en medio de un delirio indescriptible y apasionante.

 

 

Todo respondió a las expectativas: el ambiente, el lleno absoluto, el juego de los toros, la actuación del diestro, los trofeos. Eso es lo que pasó en la plaza francesa, donde 14.000 personas salieron fascinados de ver al gran maestro José Tomas, en lo que ya ha sido una mañana histórica y, desde luego, deseando poder verlo torear de nuevo.

Muletas de torear que ha encargado José Tomás en la sastrería de toreros Emilio para la temporada del 2020, asé que el que piense que el maestro no va a torear este año se equivoca por completo.

¿Por qué boxean los toreros?

Los golpes de José Tomás con los guantes sorprenden. “Da unos buenos puñetazos”. En el gimnasio vacío se le ve “fino y con buen ritmo”. El boxeo es un deporte que practican varios matadores de toros, entre ellos Morante de la Puebla, anunciado el jueves en Algeciras.

El genio de la Puebla

Lo hace en un gimnasio de su pueblo, el club Ortiz. Antonio ‘Koki’, ayudante e hijo del entrenador, un boxeador sevillano retirado, afirma que “es la actividad que más se le parece a la lidia. Están en tensión porque no saben cómo va a responder el otro”, arroja luz sobre la decisión de José Tomás de boxear. “Lo sé por lo que cuenta el maestro”, se refiere a Morante, “que acude sobre todo antes de empezar la temporada”.